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(Casi) Tienes la razón - La Tierra de Lan

Por: Eduardo Marín Silva

Copyright 2016

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Tabla de contenido:

Capítulo 1 – Un día común en Zuma

Capítulo 2 – Un guerrero del espacio

Capítulo 3 – El observatorio

Capítulo 4 – Materia que piensa y el universo

Capítulo 5 – Mi ser social

Capítulo 6 – Lumina es un fan

Capítulo 7 – El muro más fuerte

Capítulo 8 – La reserva

Capítulo 9 – Una causalidad especial

Capítulo 10 – Los reporteros de la razón

Capítulo 11 – Áltaros y Lan

Capítulo 12 –… Entonces comencé

Capítulo 13 – El estado es la razón

Capítulo 14 – Arecibo

Capítulo 15 – Regreso a Zuma

Capítulo 16 – Japón

Capítulo 17 – Gas

Capítulo 18 – Una razón para ser

Capítulo 19 – Incertidumbre

Capítulo 20 – Un vivo en Vivo

Capítulo 21 – La batalla de la crisis

Capítulo 22 – Sugestión

Epílogo primario – Vida es ‘exergía’ neta

Epílogo secundario – Tú eres el voltaje por corriente


Capítulo 1 – Un día común en Zuma

La rutina de la mañana

Era un día como cualquier otro, el sol se postró en el horizonte de ciudad Zuma, localizada en el contorno de nuestro nacer: África. Todos despertamos y fuimos a trabajar para dar una definición correcta a nuestra vida; para hacer algo diferente a la nada. Rayos amarillos de sol refractado acompañaban a todos los ya levantadados en su peregrinación matutina. Si tu voluntad no te despertaba del todo, visitar la plaza con su olor a cafeína, lo haría. Durante el receso, después del primer turno, justo en ese lugar platicábamos sobre los últimos resultados de las carreras con obstáculos, de las tan imprescindibles banalidades de la vestimenta, así como de las personas sin trabajo formal que entretenían al público callejero, mostrando destreza a cambio de comida. Ésa era Zuma, pero no estaba seguro si quería que siguiera siendo mi Zuma.

La monotonía se rompió con el sonido de alarma. Desde que Júpiter fue destruido la activación de alertas se había vuelto común para la población. Harto, Kal reaccionó.

— Otro meteoro. ¿Qué nunca van a acabar?

— ¿Por qué te alteras? Si el Protector Omniforme nos salvará de todas maneras—respondí despreocupado.

— Sí, pero estoy hastiado de tener que ir al refugio en medio del trabajo—sólo Kal se quejaría por interrumpir su trabajo, ‘durante el receso’.

El Protector Omniforme, poseedor de tremendo poder, siempre nos ayudaba en problemas grandes como estos. Él era el mediador en conflictos internacionales y de vez en cuando, entre grupos de personas. Su única condición fue que dejáramos de contribuir al cambio climático y a la desaparición de especies y hábitats que ocurría, debido a que ‘destruían el equilibrio del mundo’. Además, él también deseaba construir, naves espaciales gigantes para así concentrar nuestras energías en tecnología bélica contra los Iseli, aunque además intervenía en otros asuntos, como planificación familiar y recursos materiales.

Bajamos las escaleras para dirigirnos a aquellos espacios iluminados de amarillo, con paredes de concreto reforzado especial y pintadas de color crema, espacios de ambiente diseñado para la calma, ya que disminuían el eco y carecían del ruido de la ciudad al que estábamos acostumbrados. Sin embargo, por su reducido tamaño, desplazarse resultaba complicado.

Pedimos comida en el refugio, que hubieran cobrado de no tratarse de una emergencia momentánea, ya que ésta sólo se podía comprar en tiendas, al presentar tu tarjeta del trabajo con los registros de jornadas, convirtiéndose en una moneda universal intercambiable en cualquier lado, obligando así a la personas a trabajar e imposibilitando dar limosinas a otros personalmente, como solía hacerse hace mucho. Las tarjetas contenían el código genético de cada uno, así que si alguien intentaba usar la tarjeta de alguien más, era inmediatamente detectado y llevado a la correccional. Hasta donde sé, todos recibíamos prácticamente la misma paga, por lo que no había mucho sentido tener un empleo diferente, excepto por una mínima diferencia de salario. Además los empleos eran escogidos según las aptitudes que mostrabas en la niñez y los intereses en la adolescencia.

El calendario se marca igual, como se ha hecho desde épocas antiguas, excepto que en lugar de a. C. y d. C., éste se divide en ‘antes’ y ‘después’ de la Unificación Humana. Nuestro año cero está marcado por la llegada del Protector Omniforme, que en el calendario antiguo, equivaldría al 1º de julio del 2010, fecha en que logró que los humanos dejaran de pelear entre sí y se concentraran en lo importante: sobrevivir. Es curioso ahora que lo pienso, estoy ubicado en este momento en el año 190 d. U.H., lo que se traduce en el año 2200 del calendario antiguo, casi doscientos años exactos han pasado desde aquel evento.

— Numb, ¿cuánto falta para tu cumpleaños?

— Apenas es 20 de Febrero, mi cumpleaños es en septiembre, impaciente.

— Oh, eso que dijiste tuvo buen tono, ¿no crees?

— No, no lo creo.

Había dos grandes fuentes de empleo: la primera se destinaba a la ecología, como granjas verticales, supervisión de paneles solares, molinos de viento o cálculo de las reservas de agua; la otra era en la construcción del Arca Ballena, una nave espacial que servía como último recurso para la supervivencia, como su nombre sugiere. Yo era diferente, trabajaba en un observatorio y visitaba a Kal en mi tiempo libre, justo como lo hacía un momento antes, cuando el meteorito llegó y tuvimos que entrar al refugio más cercano.

— ¡Oye Numb! ¿No era tu trabajo predecir esto?

— Ésa es la manera de contestar a alguien que tiene que interpretar imágenes borrosas sólo para encontrar nada o memorizar coordenadas tetra-dimensionales y así resolver problemas de mecánica celestial. Sabes, es un poco más complicado que supervisar jitomates y zanahorias.

— ¡Gran cosa, yo te doy de comer, sabes!

Kal es mi amigo. Lo digo explícitamente, porque incluso para mí es un misterio cómo él se convirtió en alguien cercano a mí. Trabaja como granjero en una granja vertical y estaba obsesionado con escribir un libro sobre cómo era la vida entonces, pero nunca parecía terminar un proyecto a nivel personal. A nadie que lo conociera le sorprendía; gran parte del tiempo se comporta como un niño.

Pero después de la discusión más estúpida del mundo, empezamos a hablar como solemos hacerlo, sobre cómo recordamos pasar nuestra niñez y cómo la gente percibe al Protector Omniforme; por percibir me refiero a la apariencia que cada uno veía de él. Por alguna razón, todos lo miraban diferente y de ahí proviene su apodo. Unos lo visualizaban como engranes, otros como una iguana, unos más lo veían como su propio padre, hubo a quienes les pareció un monstruo terrorífico y no faltó quien miraba un tierno ‘unicornio rosado invisible’, pero a nadie le infundía temor, a menos que hubiera tenido una sesión con Gea. Kal tenía la forma más extraña de percibirlo, siempre lo veía como un destello azul celeste y brillante, que él mismo consideraba hermoso; sin embargo, yo siempre preferí darle la forma en que yo lo percibía… irrelevante.

— Hey, ¿aún te dedicas a pensar sobre el Protector Omniforme? ¿Por qué vino aquí? ¿Por qué está tan preocupado por nuestros problemas? ¿De dónde obtiene tanto poder?—Kal me preguntó.

— ¡Claro que sí! No me conformo con las leyendas que cuenta la gente, pero por más que busco no encuentro respuestas, ya que el único capaz de responderlas es él.

Nuestra discusión fue interrumpida por la televisión, que se encendía cada vez que había noticias, su única función. Las noticias eran enviadas por transmisiones que el mismo Omniforme emitía a través del canal telepático, que por alguna razón sólo una antena en el mundo podía recibir: Arecibo. La antena de Arecibo procesaba la información recibida por la mente del Omniforme, que entonces era transformada en una imagen, que después era transmitida hacia la TV. La calidad de la imagen dependía mucho de la concentración del Omniforme, pero como ese día él estaba sereno, la calidad fue mejor que nunca.

Lo que vimos fue… ¡Impresionante! En frente del Omniforme se formó una bola de energía de un brillo sólo comparable al de las soldaduras en hierro; podía sentir su poder a través de la pantalla, si eso tiene algún sentido. Un rayo acelerado salió disparado desde la misma bola, atravesando de lado a lado el asteroide y reduciéndolo a pequeñísimas piezas que no podrían provocar daño alguno.

La alarma cesó y pudimos salir.

— ¡Wow! Eso fue excepcional, nunca lo había visto con tan buena definición—exclamé.

— Más impresionante que la alerta haya durado tanto tiempo, ya mi turno ha terminado. Me iré a casa, te veré mañana.

Me despedí de él y me dirigí a mi propio departamento, mientras pensaba algunas cosas en el camino.

Capítulo 2 – Un guerrero del espacio

No me interesa quién eres, mientras tu muro sea grande

El camino a casa se llenaba de lo que siempre me distinguió, reflexión. Empecé a pensar acerca de lo que sabía, sobre la misma cosa que nos salvó de la destrucción hace unos minutos; y por cosa, me refiero a que no sabíamos siquiera si venía de este universo. Era tan extraño, todos aterrorizados en un principio, pero después de ver su poder y contra quién lo estaba usando, todos arrodillados le confiaron sus vidas.

Por lo que pude recabar, su llegada marcó el año cero (también indicó el fin de la era contemporánea), terminando con los conflictos internos de la Tierra porque ella decía que un mal más grande se aproximaba y necesitaba consolidar las prioridades para sobrevivir. Él no relató por qué esta nueva amenaza venía o cuál era su nombre… De hecho ni siquiera mencionó su propio nombre. Pero nos olvidamos de ello cuando la amenaza nos alcanzó e intentó destruirnos y eso los obligo a retirarse hasta la órbita de Júpiter. Sólo para dejar en claro su odio, destruyeron el planeta a sabiendas de su importancia, ganándose la declaración bélica unánime de los líderes mundiales. Quién lo diría, ya entonces se consideraban amos del sistema solar.

Júpiter solía protegernos de impactos grandes, por lo que ahora estábamos más expuestos que nunca a ese tipo de cosas. Aunque se cree que el aumento anormal en la cantidad de meteoritos es una consecuencia directa, yo quiero creer que de alguna manera, los invasores lanzan asteroides en nuestra dirección.

Él prometió protegernos del peligro de los Iseli, como se les empezó a llamar, con las condiciones ya explicadas. La Organización de las Naciones Unidas no tenía opción, él era el único que podía darles pelea e incluso, podía destruir el planeta si quisiera; sin embargo todavía algunos se mostraban escépticos, así que en respuesta él hizo algo sumamente… extraño.

Probó que el planeta tiene inteligencia y que se podía comunicar con él, además de que él podía ser un puente de comunicación entre el planeta y nosotros, provocando que las personas se entendieran y pudieran comprender el mundo a su alrededor. Así que eso fue todo lo que se necesitó para unificar a la humanidad entera y realizar los caprichos de un desconocido.

Nunca he hablado con la Tierra ni nada por el estilo, sólo aquellos que amenazaban con destruir el orden impuesto por el Protector Omniforme, tenían una ‘sesión’ con ella. Después de hacerlo, los aires de revolución se desvanecían y todo volvía al conformismo de antes. Dicen que cuando hablas con la Tierra entras en trance y una figura femenina aparece frente a ti; cuando empieza a dialogar contigo, aunque lo intentes, no puedes hablar cuando ella habla; y sus argumentos, su voz y prácticamente todos los aspectos sobre ella, son capaces de convencer hasta al más necio de pensamiento. Dicen que el primer día todos recibieron una invitación para comunicarse con la Tierra y los que no la aceptaron, tuvieron que pasar por una ‘sesión’ severa. Siempre he imaginado ese día como el más callado de la humanidad, con todos en trance al mismo tiempo, debió ser un momento mágico.

Al día siguiente se firmó una declaración de guerra contra los Iseli, así como un tratado con el Protector Omniforme (o más acertado: la cosa innombrable que vino del espacio e hizo de los humanos, sus criados, aunque cualquier nombre similar sea equivalente), en el que dictaminaba el compromiso de la humanidad hacia ‘él’, así como otorgarle a la Tierra la condición de ‘ser vivo y pensante’.

Hoy él prácticamente ordena a la GNU (Gobierno de las Naciones Unidas) qué hacer cuando necesita algo, así que podríamos llamarlo líder de la humanidad, pero eso sólo es mi inmediata opinión.

Así se llevó a cabo el cambio en la organización social: las guerras cesaron, el odio injustificado se acabó, muchos se volvieron no creyentes mientras otros iniciaron un culto a la Tierra, muchas fronteras se rompieron y diversas legislaturas se renovaron; a cambio lo único que obtuvo fue un dictador súper-poderoso con un enemigo en común, eso y poderes de adoctrinamiento universal a distancia.

Hace dos siglos, ése fue el mundo ideal, sin embargo desde el punto de vista del actual contexto donde los problemas siguen, la ‘utopía-distopía’ del ayer se convierte en la rutina del mañana. Es curioso pensar que las personas de los años 2000 d. C deseaban un mundo igual de ‘interesante’ que el mío, mientras que yo tengo el deseo contrario y me pregunto cómo fue vivir antes de que ese entrometido llegara, humanos actuando como se supone que tendrían que hacerlo, sin grandes preocupaciones por amenazas espaciales y otras cosas.

Con mis pensamientos claros, las dudas seguían. ¿Cómo exactamente pudo comunicarse con todos? ¿Cómo es que la Tierra tiene vida e inteligencia? ¿Qué hay en el telescopio de Arecibo que logra sincronizarse con él? ¿Qué era exactamente él? ¿Alguien más lo sabría? ¿Por qué esconderlo? A la gente no le interesa nada de esto, mientras su muro los mantenga vivos, todo está bien; pero para mí un mundo sin respuestas, es un mundo de secretos, y los secretos te perseguirán hasta que encuentres la respuesta; simplemente no tenía la suficiente fuerza para romper el muro… aún.

Me gusta caminar el último tramo del trayecto y así encontrar objetos, sobre todo rocas. Mi fijación por las rocas viene desde pequeño, porque desde muy niño tengo los conceptos de la diferencia entre rocas ígneas extrusivas e intrusivas. Mis padres pensaron desde el principio darme una educación formal en Geología, pero no había tantos puestos disponibles para geólogos, así que me quedé como astrónomo.

De repente encontré una piedra de origen extraterrestre: un meteorito, lo supe por su apariencia que así lo delataba. Sin embargo, esta roca en específico resultó muy rara. Me dio una extraña sensación en cuanto la sostuve y además no se parecía a algo que hubiera visto, así que la guardé en mi bolsillo y me la llevé. Tenía la idea de que provenía del asteroide recién destruido, pero a diferencia de un meteoro, no había ninguna clase de marca en el terreno circundante; la roca era atraída por un imán de neodimio y a pesar de ser lo suficientemente densa para considerarse meteorito, lo único raro era la ausencia de regmaglifos (marcas particulares de fricción) y de una corteza de fusión (cubierta de material calentado).

Llegué a mi departamento, tomé una ducha y me preparé para otro día de trabajo en el observatorio; dejé la piedra en mi mueble de cama, inusual ya que normalmente solía colocarlas con otras de la colección.

Me acosté sin respuestas, todavía incapaz de obtenerlas; esperando un cambio en el status quo. Sólo sentía que ese cambio tenía que venir pronto y aunque doscientos años de opresión no ayudaban a mi predicción, una fuerza desconocida me impedía rendirme ante aquel aparentemente irrompible obstáculo.

Capítulo 3 – El observatorio

El curioso encuentra oro

Desperté en la mañana, pero tarde. Me preparé rápido para ir al origen de mis insumos y me puse a pensar si olvidaba algo. Vi la piedra en mi mueble y por alguna razón, sentí que debía llevarla, así que lo hice. Esta roca me hacía actuar de manera muy extraña, incluso la recordé antes que a las llaves de mi apartamento. Pero no podía pensar en eso, tenía que llegar a tiempo.

Me bajé del transporte público, un tren impulsado por energía electro-solar, muy limpio y sobre todo relajante mientras no sea hora pico. Ése no fue el caso, ya que yo estaba siendo comprimido a tal punto, que creí que la densidad de mi cuerpo estaba cambiando a niveles notables. Así que abandoné esa máquina sofocante y corrí hacia el observatorio, sólo justo a tiempo. Me senté ante el escritorio del trabajo diciéndome ‘me hubiera quedado en casa’. Igual me puse a trabajar.

El observatorio no tiene nada especial, es muy parecido a otros, sólo que está cerca de una zona boscosa, algo que me parecía muy raro, pero como en cualquier observatorio, se escoge el punto más conveniente en función de factores meteorológicos y según me habían contado, ése lugar resultaba favorable debido a su relativamente bajo índice de nubosidad. No importaba mucho, ya que el telescopio local raramente era usado y sólo para trabajos de confirmación. Si tuviera que describir el interior del observatorio, diría que se tenía un estilo racionalista: pintura blanca y cubículos que se extendían por varios pisos debajo del suelo.

Mi tarea consistía en recoger imágenes digitalizadas por parte del telescopio espacial e interpretar los objetos que aparecían, asignarles un número de clasificación y unas coordenadas: lo usual de un astrónomo. Las coordenadas debían tener cuatro dimensiones, tres en el espacio y una en el tiempo, es decir, posiciones en A (latitud), B (longitud), C (distancia aparente o recorrimiento al rojo) y D (tiempo o fecha). Otros se dedicaban a discriminar si el objeto había cambiado o se trataba de uno nuevo, así como su magnitud aparente (brillo percibido desde la Tierra), clasificación astronómica, diámetro angular, datos espectroscópicos (en caso de existir), movimiento aparente, edad aproximada y finalmente, catalogación.

Mi jefe llegó a mi escritorio y empezó a platicar conmigo; él viste igual que todos nosotros, con una bata blanca, mezclilla azul y personalidad ultravioleta (más allá de lo visible).

— ¿Cómo te fue en la alerta?—inquirió él.

— Fue la mejor imagen que jamás haya visto.

— Sí, creo que el Omniforme estaba muy concretado—él convivía con todos, como si fueran sus amigos de toda la vida.

— Oiga, ¿sabe qué es esta roca?

Mi jefe me vio con extrañeza, ya que en todo el edificio, si alguien sabia sobre rocas era yo, quedando perplejo al inspeccionarla, así que me preguntó dónde la había conseguido.

— La recogí de la calle.

— Esta cosa parece tener elementos de un meteoro incrustados en ella—examinándola bajo la lupa—, pero no parece ser un meteorito en sí.

— ¿Cree que provino del asteroide de ayer?

— Pues no tiene ninguna marca de haber entrado a la atmósfera, así que tiene que estar formada de un material muy resistente a la fusión, en caso de que proviniera de él. Por cierto, ¿por qué me sigues diciendo jefe?, ¿qué acaso se te ha olvidado mi nombre?

— Me puedo aprender tu nombre después, Millo, por ahora tengo que trabajar—le dije en tono burlón.

Después de trabajar un buen rato, llegó el descanso y como siempre, me dirigí a la plaza. Ese lugar se distinguía por su aparente sensación claustrofóbica, que realmente resultaba del contraste por los enormes edificios adyacentes, con las pequeñas mesas disponibles. Allí estaba Kal junto a Lumina, para recibirme.

— Hola Numb, no te veo desde hace tiempo, ¿cómo va el trabajo?—preguntó aquella sonrisa que encajaba con su nombre.

— Igual que siempre, con muchas estrellas y otros objetos difíciles de identificar.

Lumina trabajaba como obrera en la construcción del Arca Ballena de Ciudad Zuma, era muy elocuente y siempre estaba de buen humor, pero bajo esa cubierta escondía una gran fuerza física y un conocimiento de artes marciales ¿No es adorable? Kal me pregunto si quería ir con ellos a visitar una reserva natural.

— ¿Por qué tendría que ir?

— Vamos Numb, no nos vemos muy a menudo—diario, aparentemente no era suficiente para él—, además será divertido.

— Está bien, pero sólo si Lumina también va—y ella asintió.

Así, con la atmósfera relajada, sentía la urgencia inexplicable de aprovechar el momento y preguntar a Lumina.

— ¿Por qué el Omniforme quiere construir las Arcas Ballena?

Ella respondió como todos.

— El Omniforme conoce lo mejor para nosotros y tiene una buena razón para hacerlo.

— Una razón que decide ocultar. ¿No te sientes como marioneta al trabajar sin saber para qué usarán tu esfuerzo?

— ¡Siempre he confiado en él y él nunca me ha decepcionado!

— Perdón, tal vez fui inoportuno—me disculpé apenado.

— No te disculpes, yo no debí haberte gritado—se disculpó perpleja, ya que la situación era novedosa.

Aunque Kal intentó cambiar de tema platicando los avances de su libro, el ambiente permaneció tenso. Afortunadamente el descanso terminó y tuvimos que regresar al trabajo. Al acabar mi turno, todos se habían ido a su hogar, excepto mi jefe y yo.

— ¿No te vas a ir a tu casa, Numb?

— No, quiero trabajar un poco más.

Millo me conoce muy bien, así que sabe que de vez en cuando me gusta quedarme en el observatorio a meditar. Me dio las llaves y me dejó solo. La soledad, tanto local como absoluta que tenía, se magnificaba con los rechinidos de mis zapatos contra el suelo, en la quietud del agua del tanque, en mis respiraciones suaves, en el latido de mi confundido corazón. Todo el espacio carecía de evidencia de más de un alma, un escenario perfecto para que no hubiera distracciones, pero aun así la ironía me llevó por el camino de menor conflicto.

Empecé a reflexionar sobre la actitud que tenía Lumina en la plaza, preguntándome cosas como ¿será que la ofendí? ¿Será que no le agrado más?

Vi el cielo estrellado y pensé en lo vasto que era el universo y en que sólo podía abarcar muy poco con el telescopio. A pesar de que mi disposición para el trabajo era poca y que la disciplina no era mi primera opción, realmente me fascinaba la Astronomía y todo lo que se relacionaba con ella. Vi las coordenadas que me habían tocado estudiar, algunos objetos en ellas se encontraban a miles de millones de parsecs en la lejanía y pensé que se trataba de una analogía perfecta de mi situación con Lumina, cuyos sentimientos estaban fuera de mi alcance, a pesar de que no existían obstáculos tangibles en el medio.

¿Por qué no puedo combar el espacio a placer? ¡Para que uno no tenga que vivir el esfuerzo, el tiempo, los recursos: todo lo que implica caminar una distancia!

Grité al aire turbio, mientras sostenía la roca en la mano.

Cómo desearía poder ver el universo como nadie lo ha visto y no tener que estar tolerando las lejanías de mi rededor; decirle adiós al concepto de velocidad, para así ser algo más en este universo, que polvo de elementos pesados.

Justo después, la piedra empezó a brillar y antes de que pudiera reaccionar, desapareció. Por un segundo nada pasó, hasta que empecé a quejarme de dolor, sobre todo en mi mano derecha. La molestia cesó y cuando miré al cielo descubrí que mi deseo se había cumplido, ¡podía ver el universo como si fuera un tablero compuesto por meta-tableros! Aunque esto debió haberme provocado un shock muy grande, alcancé un nirvana que nunca olvidaré.

Me sentí literalmente el amo de la existencia. Lo hubiera descrito a detalle, pero estaba demasiado distraído, con todo lo que sucedía entre ecuaciones de expansión de una supernova y la localización de estrellas con una precisión de miedo, por mencionar sólo algunas cosas… Hasta que desperté y preferí pensar que todo había sido un sueño que duró un solo segundo.

Al darme cuenta que ya era muy noche, decidí regresar a casa. Salí del observatorio, cerré la puerta, pero al tocar la Tierra, empecé a oír sonidos raros que provenían del bosque y que por alguna razón, sentía que me llamaban, como síntomas de una esquizofrenia.

Quise saber qué me llamaba, por qué me estaba pasando eso, así que empecé a correr, adentrándome en la zona boscosa. Seguí corriendo, sin importar que se tratara de sueño o de realidad, sin importar que me encontrara con algo muy peligroso adelante. No me importaba, quería saciar mi sed de conocimientos.

¿Qué es? ¡¿QUÉ?!

Los sonidos seguían aumentando, hasta el punto de volverse insoportables, en ese momento no interesaba si se parecían a algo que hubiera escuchado antes, lo que importaba era ir a la fuente, para descubrir si se podían detener. En mi carrera de curiosidad, los sonidos se detuvieron en el momento en el que alcancé un mirador al borde de un acantilado que daba al lago prístino de la ciudad y una muy buena vista de la urbe que era mi hogar.

Me dejé caer sobre la espalda y empecé a reír como maniaco. Había corrido hasta ahí esperando algo sobrenatural, para descubrir que me estaba volviendo loco. Traté de ver el lado positivo.

Bueno por lo menos es un buen lugar para meditar y desempolvar mi telescopio personal.

Me levanté limpiando la tierra y estaba a punto de irme, cuando sentí una brisa proveniente de arriba. Miré en esa dirección y supe que debía quitarme cuanto antes. Él aterrizó, lo reconocí de inmediato, podía sentir su poder inmenso con la mera apariencia, una gran expresión se me dibujó; era la cosa extraña que vino del espacio con toda su grandeza a deslumbrarme.

— No esperaba ver en mi periodo de vida, a otro humano que poseyera materia pensante puraél se expresó así, de manera formal y fría, pero yo todavía estaba mudo— Permítame presentarme, mi nombre es Lan y necesito de su ayuda para poder realizar mis objetivos.

Cuando parecía que el momento no podía hacerse más raro, una voz femenina surgió de la nada y empezó a pedirme cooperación.

— Se lo rogamos señor Numb, usted tiene un poder muy especial y no queremos que lo use de la manera incorrecta.

— Gea, me siento en la necesidad de avisarte, que esto probablemente logre que el sujeto no reaccione de manera positiva—dijo el Protector Omniforme.

— Lo dice el que casi aterriza sobre nuestro invitado. No lo tomes a mal, pero creo ser más indicada que tú.

Tenía que entenderlo tan claro como pudiera. Frente a mí se encontraba la fuerza de defensa más poderosa de la Tierra, discutiendo con el alma del planeta, mientras yo podía escuchar la totalidad de la conversación a pesar de que no debía poder escuchar a Gea (su nombre, aparentemente). Se dirigen a mí, un astrónomo promedio para, personalmente pedirme ayuda y hablan sobre materia pensante pura y… ¡¡¡AHHH!!!

Cualquier persona sana se hubiera desmayado, habría huido o perdido por completo la cordura. Y creo que me convertí en la última, porque lo que hice fue intervenir en la conversación.

— Oigan, ustedes me llamaron aquí, ¿o no? ¿Para qué me quieren?

Mis palabras sirvieron para calmar su conversación privada e iniciar el ejercicio por el que se me habían presentado. La conversación fue alternada, con el Omniforme iniciando.

— Tú encontraste materia pensante en un estado especial, la cual es una fuente de poder inmensa y por lo que puedo sentir tú ya has pedido un deseo y has absorbido la roca.

— Ahora no conoces el verdadero potencial que contienes, la roca reacciona a un deseo sincero y coherente, así que te da el poder para cumplirlo.

— Sin embargo, mientras más usas su poder sin meditar, más te consume y te convierte en su esclavo, hasta que pierdes tu personalidad y es como si la materia estuviera a cargo de tus pensamientos. Esto se llama ‘estado de irracionalidad’, por obvias razones. La materia tiene pensamientos por sí misma, de ahí su nombre, y para asegurar al máximo que tu deseo se cumpla, empieza a tomar decisiones que no tienen sentido y el resto de ti es historia.

— La materia pensante reacciona de manera totalmente distinta para cada ser y muy pocas veces coincide con un deseo, considerando lo rara que ésta es en el universo—Gea explicó.

— Aún hay cosas sobre la materia pensante que no te podemos explicar.

— Pero nosotros, Lan y yo, somos iguales que tú, o sea, también absorbimos materia pensante en algún momento de nuestras vidas—yo no podía creerlo, el espíritu del planeta y el Protector Omniforme me estaban poniendo a su misma altura.

— ¿Así que tu nombre es Lan?—le pregunté y él asintió con su cabeza—. Nunca creí que sabría tu verdadero nombre.

— El punto es que tenemos mucho que decirte—Gea interrumpió—, así que necesitamos platicar contigo todos los días.

— ¿Y a cambio yo recibo…?

— ¡Respuestas!—Lan respondió entusiasta; yo mostré un rostro confundido, pero él continuó—. En este mundo lleno de conformismo y censura, tú puedes venir y saciar tu sed de verdad con nosotros.

No pude quedar en otro estado que no fuera el de excitación, mi mente gritaba emocionada.

¡Por fin no más secretos!

Por supuesto que no me pude resistir, así que hicimos el pacto y Lan se retiró volando. Justo después caí dormido en la intemperie, para por fin despertar en un mundo de respuestas. Había encontrado el oro.

Capítulo 4 – Materia que piensa y el universo

Pensamiento como disidencia cósmica

Después de haber dormido al aire libre, desperté, siendo bien recibido por Gea.

— Buenos días, Numb.

En vez de regresarle el cumplido, le pregunté:

— ¿Por qué ahora te puedo hablar, sin tener que entrar en trance contigo?

— Bueno, ya que tienes materia pensante pura en tu interior, me puedes hablar cuando quieras. Aunque preferiría que te moderaras, ya que también necesito tranquilidad.

— ¿Estás diciendo que soy molesto? Ni siquiera hemos hablado diez minutos—reímos juntos, así que aproveché la oportunidad para preguntar algo—. ¿Qué es eso de que la materia está en estado puro?

— Verás, todo lo que puede pensarse y manifestarse de alguna manera tiene materia pensante, sin embargo las cantidades y la pureza varían en cada individuo u objeto. Por ejemplo, un humano tiene más materia pensante que un perro, debido a que puede manifestarse de muchas formas y ser muy observador, pero ninguno de ellos tiene mucha pureza, debido a lo poco que se dedica a platicar con su materia, o sea, a meditar. No culparía al perro de no tener mucha materia pensante, después de todo tenerla afecta el ciclo general.

— ¿Ciclo general?

— Es el orden decidido por la creación. Es el tipo de comandos que ordena, que los planetas deban orbitar alrededor de una estrella o que dice que el agua hierva a 100° C, o si un vaso se rompe al caerse. Sin embargo, tú sabes que un humano nace para conocer las reglas y así explotarlas; pero intentarlo sin realmente razonar el porqué del establecimiento, provoca que su materia pensante se contamine y no tenga tanto poder. Meditar por lo tanto le da más pureza a tu materia, aunque eso no signifique que cualquier persona pueda tener capacidades tipo Lan, porque incluso un humano, tiene limitaciones fisiológicas que no le permiten purificar su materia por sí mismo, mucho más de una centésima de lo que esa piedra estaba. Una centésima sin embargo, sí es lo suficiente como para lograr las hazañas corporales por la que los monjes Xiaolin son conocidos. Lan ha meditado tanto, que su materia pensante ha alcanzado un alto estado de pureza y por eso tiene todos esos poderes de los que hace alarde.

— Me encantaría seguir hablando contigo, pero tengo que correr a mi trabajo—interrumpí abruptamente.

Así que me despedí y corrí hacia el observatorio. Millo estaba en la puerta esperando a que le abriera.

— Sabes, debería comprar un duplicado sólo para ti—se quejó mientras me reía—. Oye, te conseguí una cita con el geólogo para que por fin sepamos qué es esa roca.

— Lo siento, Millo, pero he perdido la piedra.

— Oh, qué lástima, con lo mucho que me costó encontrar un geólogo. ¿Y bien, cómo perdiste la roca?

— Realmente no sé. La traía en mi bolsillo, y cuando llegué a casa no la encontré por ningún lado. Posiblemente se me cayó en el camino sin que me percatara.

Inventé una historia falsa y el más impresionado era yo. ¿Por qué no le dije por todo lo que pasé? Tal vez porque no me creería nada; pero aun así, ficticia o no, sería una buena historia que contar. Tal vez no era conveniente que él supiera que había conocido a Gea y a Lan, así que tuve que decepcionar a Millo. Todos los demás llegaron a trabajar, me senté en la silla de mi cubículo y esta vez terminé mi trabajo muy apresurado.

— ¿Gea, sigues ahí?

— ¡No seas tonto! Vives sobre mí, en qué otra parte estaría. Por cierto, nadie puede saber sobre la existencia de la materia pensante ni que hablas con nosotros.

— Tengo siquiera que preguntar: ¿por qué?

— Escucha, lo que menos necesitamos ahora son dudas, sólo tienes que tener algo por seguro: recibirás respuestas. Así que deja de estar inseguro y sé paciente.

— Ok, ¿ahora qué debo hacer?

— Puedes meditar.

— ¿Para…?

Para nosotros, meditar es literalmente sincronizarnos con nuestra materia y saber lo que piensa.

Así que me recosté y empecé a realizar un ejercicio con el que ya estaba familiarizado. Fue todo un viaje que nunca olvidaré.

Primero empecé a volar en un espacio vacío y profundo hasta que una expansión gigante salió de la nada y pude sentir los componentes del universo expandiéndose en milisegundos; estaba presenciando el Big Bang. Ahí vi cómo las partículas subatómicas se definían y después formaban átomos de un elemento, veía cómo se fundaban las cargas eléctricas, la gravedad, el magnetismo… El inicio del tiempo frente a mí y lo único que hice fue meditar, realmente eso fue lo que pasó.

¿O será que hay gases nocivos en el observatorio y estoy a punto de morirme?

Era mágica la manera en que lo estaba observando, como si pudiera percibirlo en cuatro dimensiones, como si yo tuviera los ojos de miles de personas para ver lo macro, lo micro, todo al mismo tiempo.

Gea apareció en su forma humana y empezó a hablarme.

— Esto es lo que nosotros también vimos la primera vez que meditamos. Estás apreciando esta escena desde tu materia, dirigida a tu mente, por eso es como si tuvieras más de una perspectiva a la vez. Así es como se ve el inicio del universo, sin las limitantes de tus sentidos o instrumentos. Hablando sobre eso, rebobinemos la escena y observémosla a una escala menor que las partículas subatómicas. ¿Puedes ver eso de ahí?

— Sólo veo un montón de cuerdas moverse.

— ¡No hables así! Y pregúntate ¿qué las mueve?, ¿qué hace que el universo sea una masa organizada capaz de funcionar?

— No logro entender—indiqué razonablemente confundido, mientras Gea daba un suspiro.

— Verás, la materia existe dentro del espacio y las interacciones entre materia y energía generan distintos eventos, que se miden con el tiempo. Sin embargo, como ya sabrás, ni la energía ni la materia pueden crearse, sólo pueden cambiar; entonces ¿cómo es posible la existencia de un principio del universo, si sus componentes parecen eternos?—me miró como si quisiera que le respondiera.

— No me mires así, que no soy físico-teórico—me mandó directamente al epicentro de la explosión y me enseñó una partícula que parecía algo rara y solitaria—. ¿Qué es eso?

— No es un eso, es un úl, ya que no tiene género. Es la partícula de Súper-Dios, o como le solían llamar: el Bosón X, la única imagen que tenemos de úl. Úl, que produjo el Big Bang y úl que es el centro del universo y toda su organización.

— Para ahí, que ya me perdí—interrumpí—. ¿Esto qué tiene que ver con las cuerdas?

— Bien, te lo pondré lo más simple posible. La razón por la que las propiedades de la materia, la energía y la existencia de un Big Bang pueden vivir juntas, es que, el universo es parte de un ciclo en la que varios universos se crean y destruyen cíclicamente. Puedes ver el ciclo así: un universo deja de expandirse y comienza a comprimirse, toda su masa y energía es concentrada, ya que lo que se está realmente expandiendo y comprimiendo es el espacio en sí. Mientras este universo se contrae, toda la materia se está desintegrando en partes cada vez más simples y la forma más simple es la cuerda. El fin del universo llega, el Big Crunch sucede y todo termina, ¿o realmente lo hace? La energía no puede permanecer mucho tiempo contenida y sucede una explosión que regenera el tiempo, que en realidad es otro Big Bang y el proceso se repetirá eternamente.

— Yo sé qué es eso, ésa es la teoría del Big Bounce, ya la había olvidado.

— No me extraña, Numb, desde que el día cero llegó, el hombre se dejó de interesar en cómo se formó el universo y se interesó más por su supervivencia; pero regresando al tema, en el Big Crunch toda la materia se transforma en cuerdas y como cada una sólo ocupa una dimensión y son muy compactas, imaginarás que la cantidad de materia es siempre la misma. La manera en que la energía se recicla es, cuando las cuerdas intercambian vibraciones entre ellas.

— Justo como la sinapsis entre neuronas—dije mientras ella asentía.

— De hecho, ésta es la razón por la cual la materia puede pensar; la rapidez de las cuerdas en la materia indican su pureza. En conclusión, nada se queda igual en el universo, sólo si lo ves de manera macroscópica. Pero si lo ves de manera microscópica, en realidad nada cambia. Básicamente hemos construido el concepto de la esencia en lo microscópico, sin requerir nada sobrenatural.

— ¿Qué hace especial a la partícula que acabamos de ver?

— Otra vez, es la única partícula que nunca cambia y puede viajar en la quinta dimensión. Aparte, es la mente detrás de la organización del universo, porque un universo así de complejo, debe ser planeado.

— Wow, esto se está poniendo muy interesante, quiero oír más.

— Lo siento pero tendrás que esperar a la noche.

El trance se rompió y volví a lo que hasta ese momento consideraba realidad. Se veía tan lenta y aburrida en comparación con el trance inter-dimensional, que uno esperaría que mi mente se hubiera llenado de inseguridad, que los mecanismos de defensa del ser se hubieran puesto en marcha, o tal vez que paranoia o negación florecerían. Pero en esta primavera del descubrimiento, lo que floreció fue mi felicidad, ya que obtuve lo que me fue prometido, y aunque no era exactamente la información que esperaba… ¡era dos órdenes de magnitud mejor!

Adelanté trabajo, sellé mi ficha y salí hacia la plaza donde mis amigos me esperaban como siempre.

Capítulo 5 – Mi ser social

está sediento de ironía

¡Wow! Fue lo único que pude pensar después de la experiencia; el universo tiene un líder que resulta ser una partícula que no cambia, además de que el universo se comporta como un cerebro. Entonces nos parecemos más al universo de lo que siempre hemos creído. Estaba en el transporte público repasando lo que había entendido de la visión y en medio de eso, exclamé en mi mente: ¡Vi lo que todo ser humano quisiera ver! ¿Por qué me sigo sintiendo como cualquiera que esté en mi vecindad ahora?

Prometí a Gea no contarlo a nadie, pero la idea de ser el primer hombre en poder relatar que vio el origen del universo, realmente resultaba muy tentadora. Entonces, al recordar las miles de personas que han hecho lo mismo, con resultados variados, ya no pareció tan atractiva la idea.

Después pensé en todo lo que Gea y Lan habían hecho por nosotros, todas esas veces que los seguimos ciegamente y nos mantuvieron vivos, durante casi doscientos años; ellos no nos querían exánimes y probablemente resultaba más benéfico ocultarnos información; además con la pureza en su materia, obviamente se trata de personas que saben lo que hacen.

Pero aun así tenía la suficiente energía mental, como para entretener una duda algo tonta dentro de mí.

¿Qué son ellos de mí? ¿Me consideran amigo o sólo me platican esas cosas porque les conviene?

Esas dudas eran generadas por la incapacidad social que me seguía desde temprana edad, ¿me interesaba juntarme con Lan y Gea para ayudarlos a proteger al mundo o les hablaba para no sentirme solo?

Por supuesto que tenía amigos, siempre estaban ahí Millo, Kal y Lumina, aunque los últimos dos tampoco eran muy sociales. Kal solía ser muy selectivo con su círculo social y no soportaba estar con alguien que no le importara el medio ambiente y otras formas de vida. Lumina por su parte, también había tenido mala suerte en ese aspecto, ya que al ser muy introvertida, el único modo que encontró para expresarse fue a través de las artes marciales, por eso, muchas niñas de su edad no se juntaban con ella y los niños se sentían inferiores, ya que siempre les ganaba en combate. Como yo siempre criticaba cualquier idea que considerara digna de escepticismo, no siempre les resultaba agradable a todos.

Conocí a Lumina durante uno de sus entrenamientos y me pateó totalmente el trasero, así que las primeras palabras que me dirigió, fueron sobre mi desempeño en esa entonces pobre contienda. Le ayudé a que fuera más expresiva y la presenté a Kal, a quien había conocido antes, mientras él repartía unos volantes apoyando una iniciativa para no privatizar las torres granja donde trabajaba. Apoyé su intención y empecé a ayudarlo, a él le pareció muy admirable mi perseverancia o como yo le digo: necedad bien enfocada.

Entre los tres llegamos a la conclusión de que lo que teníamos en común, era que aunque intentamos desarrollarnos socialmente, llegamos a un punto en donde fallamos tanto, que intentamos huir del compuesto social y ser solitarios. Sin embargo, al mismo tiempo nos juntamos con personas aisladas, para así poco a poco perder la noción de nuestro deseo de aislamiento, para que finalmente lo olvidáramos y siguiéramos buscando sociedad.

¡Oh, ser social! Intento correr lejos para encontrarte en el otro extremo, como si estuviera en una gran cinta de una sola cara, deseo intrínseco que se desvanece y encuentra límite sólo con la muerte. Cuidado si lo mantienes lejos por mucho tiempo, ya que tu salud estará en peligro ¿Podemos confiar en ti? ¿Podemos tener éxito al hacerte crecer?

Sociedad es la palabra clave aquí, es ese sentido de pertenencia que se ha vuelto obligatorio mientras la evolución humana avanza, porque un ser en sociedad vive más y aparte tiene más material para tomar, trabajar y exponer. De repente tus acciones afectan a más de uno y la conciencia se pone en acción; es la manera en que un millón de mentes puedan lograr un acuerdo y sentirse por fin tomados en cuenta (más grande que ellos mismos). Dicho esto, ¿qué es lo que me hace temer tanto a esta tal sociedad? ¿Qué es lo que no me deja tranquilo y no permite adaptarme?

Pude haber seguido con mi introspección sobre el asunto, pero llegué a mi destino. Sólo esperaba que mi banda de excéntricos estuviera ahí otra vez para socializar un poco más. La máxima ironía, lo sé.

Capítulo 6 – Lumina es un fan

Incentivos perversos

Cuando llegué, me sorprendí al no encontrarlos; miré el reloj y descubrí que era más temprano. ¿Será que estaba tan apresurado en el trabajo? Pero también tuve mi trance ¿Eso no tomó mucho tiempo? Tal vez sólo desde mi punto de vista pareció mucho tiempo.

Después de dos minutos logré distinguirlos en la distancia. Sin haberme notado, conversaban algo que parecía importante, así que cuando por fin me vieron, se sorprendieron mucho y parecían estar siendo presionados por mi puntualidad. Yo estaba confundido, como si mi presencia fuera un inconveniente.

Nos encontramos en la misma mesa y no quise preguntarles acerca de lo que hablaban, en vez de eso, preferí orar sobre lo mucho que esperaba el día siguiente para ir a la reserva. Aunque Kal me miró raro, de inmediato se puso contento.

— ¡Qué bueno que estás interesado en ir a la reserva!

La verdad sí quería ir, pero lo que más me importaba en ese momento era que Lumina me dirigiera la palabra. Sin embargo se veía incomoda y nada salía de su boca. Justo cuando ella estaba a punto de hacer un comentario, sonó la alarma de alerta. Se habían detectado naves Iseli aproximándose, con armamento y… lo demás es obvio.

Estaba en el refugio junto con Kal, en nuestro habitáculo temporal y me di cuenta que Lumina no se encontraba ahí. Naturalmente, me empecé a preocupar.

— ¡¿Dónde está Lumina?! Es peligroso estar afuera, si los Iseli atacan, es probable que la ciudad resulte dañada y ella salga lastimada.

— No te preocupes, de seguro encontró otro refugio.

Ese comentario se oyó muy fuera de lugar. Fue exactamente lo que levantó mis sospechas contra él.

—Kal, tú bien sabes que no hay otro refugio a más de 40 metros—un silencio de tres segundos elapsó—. Tú sabes algo que yo no. ¿De qué estaban hablando?

— Yo… yo no puedo decirte.

— ¡No seas tonto! Puede estar en serio peligro ahora, ya dímelo.

— Escucha, la razón por la cual no te lo digo, es que Lumina teme lo peor de tu reacción.

— ¡¿Entonces prefieres que la maten los Iseli?!—al no oír respuesta le hablé bajo—. Escucha, tal vez pienses que estás protegiendo a Lumina al guardar su secreto, pero lo único que haces es ponerla en peligro.

— ¡¿En peligro de qué?! ¡Yo te conozco y sé que lo único que vas a hacer es herirla!

— Bien, ¡tú la proteges mejor!, ¿o no? Especialmente en la parte en la que la dejas estar afuera en un ataque, pero tú lo sabes mejor que yo, ¡son más importantes sus sentimientos!, ¿verdad?

— ¡¿Y qué querías que hiciera, obligarla a venir?! Está tan hundida en esa religión que es imposible razonar con ella.

— Espera, ¿dijiste religión?

— Sí, hace poco se unió a una secta, en la que juró eterna confianza al Omniforme. Ellos creen que de alguna manera, su fuerza proviene de la confianza que le depositan, así que no buscan cobertura en los momentos más peligrosos, sino que se congregan para darle su energía. Lo que estábamos discutiendo era si decirte o no.

Eso fue lo que Kal dijo, aunque para ese punto no sabía cuál historia era más difícil de digerir, la que había tenido recientemente o que esta iglesia se estaba inventando, porque estaba seguro de que era un invento. Lan no mencionó nada sobre la confianza.

— ¿Por qué me lo dijiste?

— Tú ya lo sabes—dijo mientras lloriqueaba—, si alguien en esta sala sabe cómo lidiar con otros excéntricos, somos nosotros, yo he fallado pero tú… lo puedes hacer mejor, yo no tengo tu carácter.

— ¿De qué carácter me hablas?

— El que acabas de usar para que te lo dijera. Yo estoy tan preocupado como tú y cuando pensaba que nadie podría sacarla, tenemos esta conversación y de repente sé que tú eres el adecuado—suspiré al oírlo.

— Todo esto lo hicimos por Lumina y ella ni siquiera está presente.

— Para eso están los seres sociales, para hacer su vida más larga y plena, mismo que logramos haciendo que quienes nos son cercanos, también la tengan.

— Estás haciendo que quede como alguien egoísta, que sólo me preocupo por Lumina por mi propio bien.

— Así es cómo funciona la ética, todo acto altruista se vuelve egoísta, adornado con la interpretación correcta; pero sólo hemos tocado la superficie.

— Tal vez sólo necesitamos la superficie.

— Puedes figurarlo totalmente por ti mismo, pero alguien siempre vendrá y te dirá que viene con la verdad absoluta y como no tenemos el carácter para contradecirlo, le damos más poder, el poder de poner tu verdad en jaque. La única verdad absoluta, es que la verdad absoluta es imposible y la vida es para crear nuestra propia verdad. Todo lo que te dije aplica sólo dentro de mi mente por lo tanto, no lo fuerzo en la mente de otros, ni lo defiendo como algo especial; esta definición es sólo suficiente en contextos individuales inmediatos y sociales, pero no se sostiene en lo epistémológico y pragmático.

¡Wow!, quien hubiera dicho que Kal fuera tan profundo, de esto debería tratar su libro. Podría inventarse un personaje cualquiera, y narrar cómo percibe un mundo no paralelo, e imprimir su propio punto de vista allí, aunque quizá sea demasiado trabajo. Puede mejorar con lo extenso de su vocabulario. Dijo ‘verdad’ como siete veces. Almorzamos pasta y pollo acompañado con apio en aquel cuarto de luz amarilla.

Él me hizo una gran revelación.

— Sabes, ella intentó introducirme a la secta e hizo que pareciera tan buena idea, que pensaba ir después de la alerta; sin embargo, al ver tu carácter creo que eres un mejor ejemplo a seguir que Lumina.

Eso fue como el máximo honor que me hubieran concedido jamás y eso es mucho decir, al considerar que recientemente había visto el inicio del universo.

Lan terminó la amenaza. Una vez fuera, me dirigí al lugar que Kal me indicó. Se trataba de una casucha a las afueras construida por los mismos seguidores. Si bien no había mucho interés por la espiritualidad, uno se podía meter en problemas si se descubría que se había quedado en la superficie en medio de un ataque. No se podía permitir la exposición al peligro. Al fin veía por qué no habían querido decírmelo. ¿Qué esperaba entonces? ¿Qué la dejara hacer lo que quisiera? No podía suicidarse enfrente de mí y esperar que no hiciera nada; si eso quería, no me conocía en primer lugar.

Kal me contó también que todos los miembros de la secta habían tenido la oportunidad de hablar con Gea en el trance, y que probablemente por malinterpretación o incluso manipulación de sus palabras, pudieron generar sus creencias.

Llegué al lugar, para por primera vez ver un edificio de madera, que por cierto, no me pareció muy bonita, aunque ese detalle no es importante. No quise ir adentro de inmediato, ellos eran muchos, por lo que decidí esperar escondido hasta que ella saliera. Asomado desde los arbustos, vi gente salir, algunos hablándole al cielo, pero no a ella. Llegó el momento en que al parecer, no había nadie más, hasta que alguien con túnica apareció.

Ése tiene que ser el líder y ésta, su casa.

Lumina por fin salió, reverenció al dizque sacerdote y se encaminó hacia su trabajo, aunque no por mucho, ya que desde atrás, le detuve el brazo.


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